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Iglesia de San Cornelio y San Cipriano

Dirección Revilla de Santullán, 34828, Revilla de Santullán

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Iglesia de finales siglo XII, situada en el mismo centro del pequeño casco urbano de Revilla de Santullán.

Exterior del templo

La Iglesia de los santos Cornelio y Cirpiano se presenta al exterior como una modesta construcción rural que, a simple vista, para nada hace sospechar la riqueza iconográfica y decorativa que oculta entre sus muros.

Consta el edificio de una única nave que remata, tras un breve tramo recto presbiterial, en un ábside semicircular canónicamente orientado. El cuerpo principal, cubierto en origen presumiblemente con bóveda de cañón o cañón apuntado, vio como en una reforma acometida durante el siglo XIX fue sustituida por un abovedamiento rebajado, conservándose tan sólo las cubiertas originales en el tramo recto presbiterial y casquete absidal.

Durante el siglo XVI fueron añadidos a la fábrica primitiva una sacristía y el pórtico sur, quedando así distorsionada la planimetría original.

Al exterior, llama la atención la noble sillería con que fueron levantados los muros perimetrales y de la cabecera, la cual, queda articulada en tres paños separados por austeros contrafuertes en talud decreciente sin alcanzar la altura de la cornisa. En el paño central abre un vano de medio punto abocinado cuyas arquivoltas descansan sobre finas columnillas rematadas en capiteles en los que se identifican aves entre zarcillos y leones afrontados.

En el costado meridional de la cabecera y casi oculta por la adición del pórtico posterior, abre una segunda ventana de menores proporciones cuyos capiteles rematan en sencillos entramados vegetales.

El hastial de poniente culmina en la prototípica espadaña palentina de remate triangular abierta en dos huecos de campanas mediante arcos de medio punto sobre columnillas y capiteles decorados con esquemáticos crochets.

Se conserva igualmente una interesante colección de canecillos dispuestos a lo largo de las cornisas de la nave, del ábside y del tejaroz que cobijaba la portada antes de la erección del pórtico renacentista. En ellos, son reconocibles además de las recurrentes composiciones geométricas, distintos personajes como músicos, guerreros, danzantes, figuras femeninas ataviadas a la manera de la época -alguna embarazada-, mascarones, monstruos, etcétera.

Interior

Al interior del templo la decoración se reduce a los capiteles del arco triunfal, para los cuales el tema elegido fue el de Daniel; representándose en el capitel del lado del evangelio al profeta en actitud orante entre dos leones; y al ángel protector enviado por Dios en su equivalente del costado de la epístola.

La cubierta de la nave, presumiblemente de cañón apuntado, fue reemplazada por otras de factura moderna durante el siglo XIX, conservándose tan sólo en cuanto a bóvedas originales se refiere la del tramo recto presbiterial en cañón apuntado; y la del hemiciclo absidial, rematada en cuarto de esfera.

De fecha contemporánea a la erección del pórtico sur y del cuerpo de la sacristía, es el coro alto dispuesto a los pies de la nave.

De factura románica es la pila bautismal dispuesta a los pies de la nave, decorada a base de baquetones verticales entre los cuales, aparecen representadas pares de rosetas cuatripétalas inscritas en círculos.

La portada

En el muro sur y pasando totalmente desapercibida por quedar oculta tras el citado pórtico añadido en época renacentista, abre la portada principal original, sin duda, una de las piezas más valiosas, sorprendentes, refinadas e interesantes del románico palentino.

Ha sido precisamente ese pórtico tardío el que ha permitido que, a día de hoy, el soberbio repertorio escultórico en ella desplegado se conserve prácticamente intacto, hasta el punto de que su genuino brillo podría incluso dar la sensación de ser fruto de una excesiva restauración que no es tal.

Se presenta la portada ligeramente adelantada respecto al muro, quedando protegida antes de la erección del pórtico mediante un pequeño tejaroz sostenido por canecillos. Consta de un vano apuntado a partir del cual se suceden seis arquivoltas molduradas con boceles, medias cañas y fórmulas zigzagueantes; siendo la más interesante la segunda, en la cual, a lo largo de su rosca y en posición radial, fue representada una Última Cena en la que Cristo aparece en la dovela clave flanqueado a cada uno de sus lados por seis apóstoles individualizados bajo arquillos sobre columnas entorchadas y enjutas arquitectónicas.

En cada uno de los extremos de la mencionada arquivolta aparecen, bajo arcos rebajados de mayor amplitud que el resto, dos curiosas figuras: a la izquierda, un personaje de larga melena leyendo un libro que ha venido siendo identificado como un profeta; y a la derecha, el que ha sido reconocido como artífice de la obra ya que, además de representarse a sí mismo tallando inspirándose en lo que parece ser un libro de modelos, aparece sobre él una inscripción en la que puede leerse "Michaelis me fecit".

A la izquierda del vano de ingreso según el punto de vista del espectador, son reconocibles del exterior al interior las siguientes escenas: grifos dentro de un entramado vegetal, Sansón enfrentándose al león, un sagitario y varios seres fantásticos como dragones y arpías encapuchadas.

Al lado opuesto de la puerta, continúa el programa iconográfico con una bellísima interpretación de la "Visitatio Sepulchri" en el capitel más interno. Tras él, dos composiciones vegetales de enorme refinamiento anteceden dos escenografías en las que un joven somete un dragón, y un felino trata de zafarse del ataque de un reptil y otro dragón, rematándose el conjunto con una nueva cesta vegetal de sabor cisterciense.

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